Acerca de la Fondita

VISIÓN, MISIÓN Y ESPÍRITU

Misión
"Hacer comunidad con las personas sin hogar, promoviendo el desarrollo de la espiritualidad, autosuficiencia y equidad hacia nuestra transformación integral."

Visión          
"Seremos una organización progresiva y unificadora, donde toda persona que impactemos se integre a su comunidad con dignidad."

Carisma Fundante          
El Espíritu de Jesús nos movió al encuentro con las personas sin hogar para anunciar con alegría que somos hijos e hijas de un mismo Padre y que queremos vivir como hermanos.
La propuesta de Jesús encarnada en las Bienaventuranzas nos inspiran a crear juntos una comunidad en la que podamos amar y dejarnos amar, liberar y ser liberados, celebrar la vida y desarrollar nuestros talentos poniéndolos al servicio del Reino de Dios.

Espríritu          
1. Amar al prójimo

2. Crear comunidad y trabajar en equipo

3. Reconocer al prójimo como persona, respetando su dignidad como hijos de Dios y hermanos de Jesús. Debemos estar concientes de que:

  • No pasaremos juicio.

  • Dios nos hizo libres y respeta nuestra libertad mientras nos   invita con amor a que lleguemos a él.

  • Nuestra misión no es cambiar a la persona sin hogar sino quererla como es, compartir con ella y promover la justicia.

  • No nos mueven los resultados sino la esperanza.

4. Facilitar algunas necesidades básicas.

5. Presentar a la persona de Jesús a través de la pastoral y de vivencias.

6. Ayudar mediante charlas, libros y otros medios a descubrir nuestra libertad e inquietar nuestro pensamiento y aspiración hacia nuestra desarrollo.

7. Dirigir a la persona sin hogar, si así lo desea, hacia servicios privados o gubernamentales que la puedan ayudar en cuanto a salud, empleo, rehabilitación, comida, vivienda y otros.

8. Donar tiempo, cariño y atención. No damos dinero. Si alguien anivel quiere compartir en esta forma tiene que aclarar que no es la Fondita de Jesús la que dona sino la persona en su carácter personal e individual.

9. Es aconsejable que leamos del Concilio Vaticano II en decreto sobre el apostolado de los seglares y en especial el Capítulo 2 Artículo 4. Este nos enseña que para lograr actos de caridad debemos:

  • Respetar con máxima delicadeza la libertad y dignidad de la persona que recibe auxilio.

  • Lograr pureza de intención evitando la propia utilidad y  dominio.

  • Cumplir con la justicia para no dar como caridad lo que es realmente justo.

  • Suprimir las causas, no los defectos

  • Ayudar de tal forma, que vayamos liberándolos progresivamente de la dependencia.